Te pediría una postal si no fuera porque en Lisboa los sellos deben comprarse en el mismo edificio de Correos (y en ningún sitio más). Así que he estado pensando que deberíamos inventar urgentemente un sistema de tráfico de pensamientos instantáneos, de forma que cuando yo te pienso, precisamente ahora, tu puedas recibirme y mandarme una señal. Me podrías contestar con un mensaje de texto, un email, una paloma blanca, de modo telepático, modo señales de humo, o con un barquito de papel. El mensaje debería ir acompañado de un pequeño sonido, que tendríamos que concretar previamente, para que yo pudiera identificarlo, no fuera que el mensaje se estuviera una semana en el buzón sin que yo lo mirara. Te mandaría un mensaje para decirte que eres el pañuelo azul más dulce del mundo, o para decirte lo que quiero para cenar.
2 comentarios:
blau, blau, blau...
parlem? aquesta tarda? demà al matí?
...ganes, ganes, ganes...
un petó bonica!
i tindríem una pedreta d'aquestes màgiques que s'escalfés i refredés perquè sapiguéssim si estem contents o tristos...?
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