sábado, 17 de mayo de 2008

D'Antònia Font

Aquestes coses tan males d’explicar, els revolts, les espurnes, els primers brots de consciència, i tan fàcils amb la màquina d’escriure: tec a tec, tec a tec, tec a tec i saber destriar sense dubtes allò real del que és només inventat…fa tanta gola inventar-s’ho tot, fa tanta por perdre la fita exacta, el moment cabdal en què saps que el castell ambulant se gira i ets davant un punt d’inflexió i apuntar-t’ho bé al cap per poder-t’hi aferrar després quan segur que et farà falta, perquè sempre acaba fent falta, i quan arriba un moment així has de poder dir-te amb veu alta “si” i saber que…
Joan Miquel Oliver, El misteri de l'amor.

jueves, 8 de mayo de 2008

Hola


Jo mai he tingut un germà gran. I suposo que per això, perquè veia que ja mai el tindria, vaig decidir que ho podries ser tu. Encara que no em coneguessis, encara que no sabessis res de mi. I de sobte, vaig voler conèixe’t i saber més coses de tu, saber què feies, què t’agradava…I et buscava per tot arreu intentant descobrir alguna cosa sobre la teva vida, intentant saber alguna cosa del meu nou germà. Era divertit, com tornar a ser petita i buscar algú que et protegís. I sense que tu ho sabessis, cada vegada que només ens dèiem hola i adéu jo després em quedava pensant que seria divertit que em renyessis si posava la música de la meva habitació massa alta, i em preguntava si ens haguéssim barallat de petits per parar la taula, o si ara tu em portaries a casa amb la moto o em vindries a recollir quan et truqués a les quatre de la matinada perquè tenia son i em feien mal els peus.
També t’he de dir però, que la millor part de la història era que tu no ho sabries mai, i que no t’ho explicaré mai, que així segueixo quedant-me amb un somriure cada vegada que ens saludem.

martes, 29 de abril de 2008

Som pintura

Quan no trobis les paraules,
pinta-les.
Gràcies senyoret Guillem per aquestes estones de "només serà una foto" que resulten ser tan divertides.

Som pintura






Le parapluie


Lo primero que quiero decir es que odio que llueva, que no soporto la lluvia y me ponen de muy mal humor los días grises. Pero también hay que decir que cada vez que llueve o parece que va a ser así hago un tremendo esfuerzo para intentar pensar que es bonito, que vale la pena y que no es un día triste sino un dia especial. Desde luego nada sería lo mismo sin la sensación de poderse refugiar debajo de un paraguas, y si es grande y de colores chillones, mejor. Andar bajo un paraguas me hace sentir protegido, un poco como si yo fuera mi propio refugio, como si dependiera solo de mí el mojarme o no, el cuidarme y taparme del frío. Además los días de lluvia suele hacer viento, y entonces aún te sientes más héroe, agarrando fuerte el paraguas y poniendo disimuladas caras de esfuerzo. Pero los días de lluvia, además del agua y el viento, suelen ir acompañados de música, una música tranquila y suave con olor a humo y piano que te hacen bailar por las aceras, darle vueltas al paraguas y sentir la necesidad de quererse desproteger, guardarlo y empezar a correr por las calles medio oscuras, sin nadie que nos vea. Creo que hay dos tipos de días de lluvia; los que necesitas protegerte y los que no. Dos tipos de días de lluvia; los que llueve y los que no.

lunes, 14 de abril de 2008

Diario a nadie

Hoy no le escribo a nadie ni escribo para mí. Escribo para quién leyendo esto pueda sentir lo mismo, pues hoy es un día de esos que deberían ser perfectos, que hace sol, que estoy sola en casa, y son casi las dos y aún no he hecho la cama, ni me he secado el pelo, ni he recogido la mesa del almuerzo. Pero he abierto las ventanas, me he duchado con agua fría, he salido a la terraza y he visto el mar. O no. Pero yo me lo imagino y con eso basta. Pero es un día aburrido y demasiado normal. Y los días demasiado normales hacen que me ponga de muy mal humor y piense que nada vale la pena. Y que me gustaría que todo fuera como siempre (no se que es siempre), y que me gustaría jugar al escondite sola, y mojar el suelo con cubos de agua, y pintar las paredes de toda la casa, y pintar con los pies, y me gustaría que vinieras (quien quiere que sea) y que nos lanzáramos balones de agua, y entonces tu chillarías mucho, y yo me reiría más, porque sabríamos que lo que estamos haciendo no está bien, pero es lo más divertido, y porque está prohibido, lo haremos igual.

jueves, 3 de abril de 2008

me falla un botó de s'abric.

Que no puc omplir aquestes hores
que no se planxar el meu abric
a un món ple de combinacions
combina el meu cel sempre gris
amb tots es teus portaavions.

miércoles, 26 de marzo de 2008

La lluna regalimant


suar suar i dispersar-nos
com la pols
damunt les velles cucanyes, dividir-nos
minvar-nos
fer senyals de fum
als esperits subterranis, procrear-nos
_______________________________________________
Hi ha sempre
rera la nuvolada indecisa un desert blanc
on el desordre
devé serenitat i el foc mesura.
_______________________________________________
Aquesta tendència a conservar
la lluna entre les mans,
regalimant
una feixuga claror blanca...

Aquest girar-se distretament
cap a l'etern, acaronant-ho
amb l'esguard com una cosa fràgil.
_______________________________________________
Encara no hem nascut.
Andreu Vidal

miércoles, 12 de marzo de 2008

Nostalgia

La verdadera nostalgia, la más honda, no tiene que ver con el pasado, sino con el futuro. Yo siento con frecuencia la nostalgia del futuro, quiero decir, nostalgia de aquellos días de fiesta, cuando todo merodeaba por delante y el futuro aún estaba en su sitio.

Luis García Montero, Luna en el sur.

jueves, 6 de marzo de 2008

Amelie y el Capitán Blay.

Dice el Capitán Blay en El embrujo de Shanghai, Juan Marsé, 1993:
“En cierta ocasión me dijo que todos los disparates que le reprochaban y las muchas locuras que había cometido en esta vida no eran sino ensayos y variaciones de una sola y misma locura…que nunca acertó a cometer, porque no sabía exactamente en qué consistía".
---
Aunque nunca hubiese imaginado que la mítica frase de Amelie que sale en todas partes tuviera su origen en Juan Marsé, ahora me gusta imaginarme al señor Jean-Pierre Jeunet sentado en un sillón con un gran foco de luz amarilla encima, inspirándose para crear una película que tuviera un gran éxito, leyendo El embrujo de Shanghai y soltando una carcajada al imaginar a su joven protagonista, Amélie, loca como el Capitán Blay, un loco incomprendido pero con la mayor buena fe del mundo. Me imagino que después, de golpe, dejó de reírse y se puso a escribir.
---
Dice Amélie, 2001:
“La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará”.